Oficios del bosque

OFICIOS DEL BOSQUE
Desde tiempos inmemoriales la Sierra de Segura, la masa boscosa más amplia de la Península, ha sido un lugar rico en recursos forestales, aprovechándose todos los productos derivados del bosque, pastos, apicultura, setas, betunes o alquitranes vegetales, plantas aromáticas y condimentarias, mantillos, frutos, caza, pesca, líquenes -pelusa-, carbones vegetales, leñas y muy especialmente, maderas.

EXPLOTACIÓN FORESTAL • LAS MADERADAS
Desde la época musulmana se tienen noticias de los aprovechamientos y transporte de madera a través del río Segura y Guadalquivir.
En toda la comarca, las actividades derivadas de los aprovechamientos forestales han constituido históricamente una de las mayores fuentes de ocupación laboral de los serranos.
De todas ellas, el aprovechamiento de la madera, por sus connotaciones económicas, ha sido el más importante de cuantos se han realizado en estas sierras. Los trabajos derivados de la explotación maderera son un amplio conjunto de actividades, profesiones y oficios que podrían incluir tanto al leñador como el ingeniero.
Entre los diversos oficios destacan:
Aserraores. Cortar árboles, aserrar madera. Dedicados durante gran parte del año a talar, pelar y trocear la madera.
Hacheros. Labrar las piezas. Miden, señalan el lugar de la corta y supervisan todo el proceso hasta la medición de los tablones.
Pelaores. Pelar troncos
Ajorraores . Sacar troncos y madera del monte
Pineros . Trasladar madera por ríos. Es el sector más numeroso y muchas familias de la sierra vivían de los ingresos de ellos.
El trabajo estaba bastante jerarquizado: un maestro de río dirige la navegación.
El mayoral de lantera prepara el cauce para que la madera pueda navegar libremente. El mayoral de zaga va encauzando las maderas que quedan retrasadas. Las cuadrillas de pineros son los que ejercen el trabajo más duro.
Luego están los pinches, aguadores, hateros, que prestan el servicio de intendencia durante el tiempo de navegación, consistente en migas de pan, ajo de pan y sopas de pan, a veces arroz o garbanzos.
Las navegaciones también generan trabajos indirectos en los lugares de destino de la madera.
El transporte de madera en rollo y en traviesas para el ferrocarril se hacía con bestias de arrastre hasta el cauce de los ríos.

Por el Guadalimar a la estación de Baeza-Linares y las que lo hacían por el Guadalquivir, a Jódar; y las que iban por el río Segura, a la Estación de Calasparra (Murcia).
Resineros . Resinar los pinos
Mereros . Elaborar y vender miera o resina
Leñadores . Hacer y vender leña
Carreteros . Portear madera en carretas
Arrieros . Portear madera en bestias
Pegueros . Elaborar alquitrán y pez
Aladreros . Construir carros y carretas
Carboneros . Fabricar carbón
Los aserraores, como los demás oficios, tenían sus ciclos a los cuales se adaptaba la forma de vida. Dividían el año en cuatro épocas, separadas por las fechas de Feria, Pascua, Semana Santa y San Juan. Cuando llegaban a la sierra en la época de engancharse al tajo, se sorteaban los tronzones y cada cuadrilla se instalaba en la demarcación que le había tocado.
A continuación se levantaban los chozos, resistentes al frío y la ventisca.
La faena duraba tres o cuatro meses, durante los cuales cada ocho días llegaba el hatero con las provisiones.
Los ajorraores con sus pértigas y parejas de mulos recién herrados, bajaban los troncos por las escarpadas laderas del monte a los caminos o carriles en donde se podían cargar.
El conjunto de operaciones que integran un aprovechamiento maderero parte del apeo o derribo manual, con toda una extensa batería de herramientas manuales entre las que destacan hachas y sierras.
Tras el apeo se procede al desramado y despunte (pelar el pino), labor que aún se hace mayoritariamente con hacha y realizaban los pelaores.
Queda el pino preparado para el tronzado y su reunión y apilado para el transporte o desembosque o saca de la madera. Esta tarea se realizaba con caballerías que ahora, aunque se siguen empleando han sido sustituidas por grandes tractores de cadenas.
En lugares de difícil acceso se han usado desembosques mediante cables aéreos.
La recogida de la madera resinosa ha sido desde tiempos remotos una actividad muy ligada a la necesidad de iluminación. El pinus pinaster es la especie más resinera, es de color verde oscuro, con denso follaje y acículas largas. También se denomina a la resina miera por los naturales de la comarca. El nombre de resinero lo recibe quien se dedica a extraer la resina de los pinos del monte, que normalmente era un campesino que compartía esta actividad con la agrícola.
No son pocos los topónimos serranos que incluyen la palabra peguera, reflejo de una actividad muy extendida.
Las pegueras eran unos hornos para la extracción del alquitrán vegetal o pez situados en lo más hondo y feraz del bosque donde asegurarse materia prima copiosa: la tea del pino. El trabajo era desarrollado en dos temporadas: primavera y otoño.
El carboneo fue siempre en estos contornos una actividad artesanal más. Una dedicación cuyo producto tenía como salida principal los consumos domésticos o de pequeños talleres particulares.
Con la mecanización de las extracciones y la industria química, poco después de la guerra civil, la intensidad de estas labores forestales se va a ir debilitando terminando por desaparecer. Hoy en día estamos ante una práctica abandonada.

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