Las jotas

 

El folclore estuvo siempre relacionado con hechos cotidianos tal es el caso de la matanza, casorios, aguinaldo, remates aceituneros, carnavales, San Antón, Día de difuntos, Procesiones, etc.
Pero será la temática amorosa entre parejas, cortejo, coqueteo, frustración, trabas familiares, etc., la que compondrá un precioso cancionero siempre lleno de picardía.
Está compuesta de coplas, estribillos, en los que se cambia la pareja y un paseíllo musical en el que con pasos más reposados se descansa hasta la entrada de la siguiente copla por el cantaor.
Los pies se chocan, buscando el talón de uno el puente del otro, los brazos se levantan pero no del todo, en las mujeres, los hombres sí los levantan más, incluso llegan a estirarlos.

Para la música se utilizan sobre todo guitarras, laúdes, bandurrias, acordeón y platillos de bronce.

El traje típico se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX.

En la actualidad los grupos folclóricos de cada pueblo intentan mantener vivos estos bailes y todo lo que les rodea.
FIESTAS DE ANTAÑO

Estaban muy difundidas las quemas de castillos y luminarias.
Las Luminarias, fiestas alrededor de la lumbre se celebraban tradicionalmente los días de San Antón, La Candelaria, Santa Lucía, Nochebuena y Nochevieja. Al calor de la candelaria los vecinos cantaban y degustaban los productos de la zona: higos, nueces, rosas, cuerva…
La fiesta de San Antón también desaparecida en muchos lugares; el día 16 se bendecían las caridades, pan para repartir entre los pobres. Los más pequeños de las casas recorrían las calles con cencerros, sartenes. pidiendo el “sanantón”. Ese día se bendecía el gorrino. Por la noche las luminarias de romero y tomillo para que el santo protegiera a los animales y se acababa el día comiendo buñuelos.
Los Altares de Mayo, conocidas también como Cruces de Mayo, se celebran desde la Edad Media. Es una fiesta religiosa y popular con diversas variantes e introducida en diversas épocas. De gran tradición, se celebra durante el mes de mayo en torno a la cruz y a la devoción a María. Se visten las cruces con los mejores objetos, tapetes, sábanas, etc. Se vela la cruz. Se instalan altares en casas engalanando una habitación con alfombras, colchas, sábanas, cuadros y figuras religiosas. El altar generalmente se dispone de forma escalonada y se adorna con flores, el suelo se cubre con romero, tomillo y mejorana.
EL TRAJE TÍPICO

Usado desde el s. XVI hasta ya entrado el siglo XX. Existía un traje para diario y otro para festivos.
Su origen se remonta al s. XVI y el más antiguo que se conserva, en Arroyo del Ojanco, es del s. XVIII. Las labores ganaderas y agrícolas y los días festivos dieron origen a dos tipos de vestimenta. En los bailes de bautizos, bodas y cosechas se utilizaba el de gala, que sigue usándose en todas las actuaciones de los grupos folclóricos y en toda la sierra son semejantes con pequeñas variantes.
La gente que nació en el siglo XX modificó esta forma de vestir, dejándola más simple e igual a la de otras zonas rurales de España: sayas negras para las mujeres. Los hombres también de negro y de gris oscuro con traje de chaqueta corta, chaleco negro y camisa blanca, en la cabeza sombrero más bien pequeño.
HOMBRE
Calcetines de lana gruesa o vendas que cubrían desde el tobillo hasta la rodilla, puestos encima de los calcetines; de color marrón o verde.

Esparteñas: alpargatas con suelo de cáñamo o esparto y caras de tela banca y cintas negras. Se llevaron trenzadas de esparto
Camisa blanca, de manga larga con vistas. O chambra de pañete.
Chaleco negro de pana lisa. La espalda de tela de raso también negra.

Chaqueta y encima de todo una blusa gris, y los mas jóvenes, azul.

Faja azul o negra. En muchos lugares es de color rojo hecha de paño, la llevan enrollada a la cintura, dejando caer un extremo hacia la izquierda.

Antiparas  llamadas aquí antimparras, que son zahones de piel, normalmente sin peto, que cubren las piernas.

Sin adornos  Los más “pudientes” llevaban un reloj de cadena, de oro.

Sombrero calanés o gorra de visera.

MUJER
Esparteñas Alpargateñas y alpargatas de cintas.

Pañuelo a la cabeza o al cuello, negro o de colores.

Medias de lana o de algodón, negras, crudas o de listas de colores vivos, hasta debajo de la rodilla.

Camisa de manga larga blanca.

Enaguas finas para las fiestas, y de sayote para diario, llamadas sayas.

Justillo sin cuello, de pico, con tres pinzas o tachones y tres morcillas donde luego sujetar las sayas y refajos.
Refajo el de diario morado o rojo de lana, con un franja de pana lisa. La orilla del refajo se remata con un ribete de cordoncillo de lana, de colores, si el refajo es de fiesta, los ribetes y franjas eran de terciopelo.
Tiempo después se sustituyo este refajo por una saya de gabardina, para diario; y para las fiestas, de raso negro.
Mandil para las mayores, negro, con tres lorzas amplias, y con encaje para los festivos; de colores para las jóvenes.

Faltriquera que se llevaba debajo del refajo, del mismo paño que éste; en ella se guardaba el moquero, el dedal, la bellota de guardar las agujas… Ahora se lleva encima del delantal color verde o rojo con tela de paño con flores bordadas a mano.

Alhajas Pendientes de oro. Horquillas, peinetas, imperdibles, broches de oro. No se usaban collares.

Peinados Siempre recogido en moño.

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